Una de las ventajas de elaborar artesanalmente es que podemos seguir el ritmo de la fruta de estación. Por eso algunos sabores van y vienen a lo largo del año. Acá va nuestra pequeña guía.
Verano: los frescos mandan
Con el calor tucumano, brillan los frutales al agua: limón, maracuyá, frambuesa y durazno. Livianos, refrescantes y el cierre perfecto de cualquier comida. Es también la temporada pico de la frutilla a la crema.
Otoño e invierno: los cremosos golosos
Cuando baja la temperatura, crecen los pedidos de chocolate amargo, dulce de leche con brownie, sambayón y almendras tostadas. Sabores más intensos y reconfortantes, ideales para una copa con salsa caliente.
Primavera: lo mejor de los dos mundos
Vuelve la fruta fresca y conviven los frutales con los clásicos cremosos. Es una buena época para animarse a combinaciones que contrastan, como chocolate blanco con frambuesa.
Los clásicos, siempre
Más allá de la temporada, hay sabores que nunca faltan en la vitrina: dulce de leche granizado, chocolate, crema del cielo y limón. Porque hay antojos que no entienden de estaciones.
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